
Con recitales de reggae, música clásica, rock y pop la ciudad fue un gran festival.
El aire de la ciudad se cargó de acordes y cadencias y cada playa fue como el track de una rockola gigante: Mar del Plata bailó ayer, literalmente, todo el día. La música ya copó la escena de la temporada con shows prácticamente todos los días, pero tuvo en la jornada de ayer su punto sublime (al menos hasta ahora) con un menú para todos los gustos: desde Varese al Faro, de reggae bajo el sol, a orquesta sinfónica en las escalinatas de Playa Grande, ya cuando el horizonte había desaparecido y eran las luces de los barcos las que interrumpían tintineantes el vacío del Atlántico.
La música tomó el lugar del sol (que brilló, aunque débilmente) y desparramó toda la energía veraniega en el primer sábado de la segunda quincena. Así fue que, marcando el principio de la oferta, el acorde inicial apareció en las sureñas playas de Arenabeach con Dancing Mood, agrupación encargada de iniciar el "Día Reggae" en el parador de la radio Rock & Pop. El lugar -que a esta altura se ha convertido en el templo del rock playero- estaba abrumado de gente como nunca antes en el año; con unas 30 mil personas estiradas por los médanos respondiendo a una fórmula infalible: reggae+playa+sol. Y ésa fue la sensación que tuvo Néstor Ramljak, el frontman de Nonpalidece, la banda central del día: "¡Qué quilombo es esto, ¿eh?!", rió, mientras entre la masa se agitaban banderas de Jamaica y humaredas dulces.
En las inmediaciones del Faro el reggae conmovía y en Playa Grande las chicas del surf escuchaban a la ex Bandana, Virgina Dacunha, con sus Virgin Pancakes, y a Cata Spinetta como Dj, en el cierre de Festival Femenino de Surf Rip Curl.
Pero Nonpalidece allá en el sur sacudía los pies de los miles de agitados espectadores, con canciones ideales para escuchar con el mar a metros, como La Flor y Love Song. "Qué bueno es escucharlos cerca del mar. Ojalá toquen todo el día", pedía sin dejar de bailar Tomás Seoane, turista de La Plata.
Para cuando hubieron terminado, otra vez en Playa Grande, aparecía Leo García en uno de los tantos paradores de marcas de servicio de internet. Con sus canciones suaves, Leo arrastró a las miles de personas del surf a su escenario y las mantuvo atentas a su melodía. El eco repercutía más al norte de la ciudad. En la popular Varese, rockeaba Emmanuel Horvilleur, presentando las canciones de su nuevo disco "Mordisco".
Más tarde, a no muchas cuadras de allí, unas 15 mil personas llegaron a las escalinatas de Playa Grande donde se presentaba por sexto año la "Gala del Mar", un acontecimiento de características épicas con la Orquesta Sinfónica local sonando de cara al mar, que ayer abrió con la sorpresiva interpretación de "Mar del Plata 70" en homenaje al maestro Astor Piazzola. La gente se emocionó. Y ojalá haya agradecido por tanta música.